Una nueva materia prima, un proveedor distinto, la sustitución de una máquina o la puesta en marcha de una nueva línea de producción son decisiones habituales en una planta industrial. Sin embargo, cada una de ellas puede modificar los residuos generados por la actividad. Por eso, revisar la gestión de residuos de una industria cuando cambia el proceso productivo permite detectar con antelación nuevas necesidades de clasificación, almacenamiento, retirada o documentación.
Esperar a que el cambio se haga visible a través de acumulaciones, incidencias o dificultades operativas significa actuar cuando el residuo ya se está generando.
No todas las modificaciones productivas tendrán consecuencias importantes sobre la gestión ambiental de la industria. Pero comprobarlo antes de implantar el cambio permite saber si los procedimientos actuales siguen siendo adecuados o si necesitan algún ajuste.
¿Qué puede cambiar en la gestión de residuos cuando cambia la producción?
Una modificación del proceso productivo puede afectar a distintos aspectos relacionados con los residuos.
Puede aparecer una corriente que antes no existía, cambiar la composición de un residuo habitual, aumentar el volumen generado o surgir nuevas necesidades de almacenamiento y retirada.
También puede ser necesario revisar cómo se clasifica, identifica o documenta un determinado flujo.
Por tanto, al analizar los residuos del proceso productivo, conviene valorar al menos si el cambio previsto puede afectar a:
- las tipologías de residuos generadas;
- las cantidades producidas;
- su composición;
- las condiciones de almacenamiento;
- la separación entre diferentes corrientes;
- la frecuencia de retirada;
- sus posibilidades de valorización;
- las necesidades documentales o administrativas asociadas.
El objetivo no es convertir cada cambio interno en una revisión compleja. Se trata de incorporar una comprobación básica que permita saber si la gestión existente continúa respondiendo a la nueva situación.
Cambio de materias primas: revisar qué entra y qué saldrá del proceso
Un cambio de materias primas puede modificar los residuos asociados a una actividad industrial.
El efecto no tiene por qué limitarse al propio material utilizado en el proceso. También pueden cambiar los envases en los que llega, sus embalajes, determinados productos auxiliares o los elementos necesarios para manipularlo durante la producción.
Por eso, cuando se introduce una nueva materia prima resulta útil analizar no solo sus características desde el punto de vista productivo, sino también qué residuos pueden aparecer a partir de su utilización.
La pregunta puede plantearse de forma sencilla: ¿qué entra ahora en la instalación y qué terminará saliendo de ella como residuo?
Este análisis permite detectar si surgirán nuevas corrientes o si alguna de las existentes puede cambiar en cantidad o composición.
También ayuda a evitar que un residuo nuevo se descubra únicamente cuando ya se ha generado y es necesario decidir de forma inmediata dónde almacenarlo o cómo gestionarlo.
Un cambio de proveedor también puede modificar los residuos
Cambiar de proveedor no implica necesariamente modificar el producto utilizado.
Dos proveedores pueden suministrar materiales técnicamente equivalentes y utilizar, al mismo tiempo, sistemas de embalaje muy diferentes.
Uno puede utilizar más film. Otro, un tipo de palé distinto. También pueden variar las protecciones, los envases, los separadores o la composición de determinados embalajes.
La decisión de compra termina así teniendo consecuencias sobre los residuos que deberán gestionarse posteriormente.
Este es un buen ejemplo de por qué la gestión ambiental de una industria no debería analizarse de forma aislada.
Una decisión tomada desde Compras puede alterar la cantidad o tipología de determinados residuos sin que exista ningún cambio directo en el proceso productivo.
Por ello, cuando se modifica un proveedor habitual, puede ser útil revisar qué diferencias existen en los materiales de acondicionamiento y embalaje y si esas diferencias afectan a la separación, almacenamiento o gestión posterior.
Nueva línea de producción o nuevo producto
La puesta en marcha de una nueva línea o la fabricación de un nuevo producto puede tener un impacto más amplio sobre los residuos.
En estos casos no basta con comprobar si aparecen nuevas tipologías.
También conviene analizar si las cantidades generadas pueden aumentar de forma significativa.
Una instalación que dispone de zonas de almacenamiento y frecuencias de retirada dimensionadas para una determinada capacidad productiva puede necesitar ajustes cuando la actividad crece.
Por ejemplo, aunque los residuos sean exactamente los mismos que antes, un aumento de producción puede hacer que los contenedores se llenen antes o que las retiradas programadas dejen de responder a las necesidades reales.
Antes de poner en marcha la nueva actividad, resulta útil revisar cuestiones como:
- qué residuos generará;
- qué volumen adicional puede representar;
- dónde se almacenarán;
- si existe espacio suficiente;
- si deben modificarse las frecuencias de retirada;
- si la nueva actividad afecta a la clasificación de residuos industriales existente.
Anticipar estas cuestiones facilita que la gestión acompañe al crecimiento de la producción, en lugar de adaptarse posteriormente a través de soluciones provisionales.
Sustitución de equipos y operaciones de mantenimiento
La renovación de maquinaria y determinadas actuaciones de mantenimiento pueden generar residuos diferentes de los habituales en la actividad diaria.
Pueden aparecer piezas metálicas, aceites, envases contaminados, componentes eléctricos o electrónicos y distintos materiales auxiliares.
En algunos casos serán residuos puntuales vinculados exclusivamente a una intervención. En otros, la sustitución de un equipo puede modificar de forma permanente los residuos generados durante su funcionamiento o mantenimiento.
Por eso, planificar previamente estas operaciones permite responder antes de comenzar a preguntas básicas:
¿Qué residuos se van a generar y dónde se van a depositar?
Tener esta cuestión resuelta antes de iniciar los trabajos reduce la necesidad de improvisar cuando los materiales ya han sido desmontados o sustituidos.
También permite valorar si las zonas habituales de almacenamiento son adecuadas o si la intervención necesita una planificación específica.
Cambios en envases y embalajes
Los envases y embalajes también forman parte del mapa de residuos de una instalación.
Un cambio en el formato de suministro puede aumentar o reducir determinados flujos, introducir materiales distintos o modificar las necesidades de separación.
Una decisión que aparentemente afecta únicamente a Compras o Logística puede acabar teniendo consecuencias sobre la gestión posterior de residuos.
Por ello, conviene analizar los cambios de embalaje desde una perspectiva más amplia.
Si un producto comienza a recibirse en un formato diferente, resulta útil comprobar:
- qué residuos generará el nuevo sistema;
- si cambia su composición;
- si pueden separarse correctamente;
- si las zonas actuales de almacenamiento siguen siendo adecuadas;
- si la cantidad generada será mayor o menor.
Este tipo de revisión ayuda a integrar la gestión de residuos dentro de las decisiones operativas habituales de la empresa.
Cuándo revisar la gestión de residuos de una industria
La mejor ocasión para revisar la gestión de residuos de una industria es antes de que el cambio productivo esté completamente implantado.
No significa que sea necesario realizar el mismo análisis para cualquier modificación. La profundidad de la revisión dependerá de la importancia del cambio y de sus posibles consecuencias.
Sin embargo, ante una modificación relevante, plantear unas pocas preguntas puede ayudar a detectar rápidamente si hace falta actuar.
Preguntas que conviene plantear antes del cambio
Antes de introducir una nueva materia prima, proveedor, línea, equipo o formato de suministro, puede resultar útil comprobar:
- ¿Aparecerá algún residuo nuevo?
- ¿Cambiará la cantidad generada?
- ¿Puede modificarse la composición de alguna corriente?
- ¿La clasificación actual sigue siendo adecuada?
- ¿Las zonas existentes permiten almacenarlo correctamente?
- ¿Será necesario ajustar la frecuencia de retirada?
- ¿Surgen nuevas posibilidades de separación o valorización?
- ¿Cambia alguna necesidad documental o administrativa?
Estas preguntas permiten realizar una primera evaluación sin necesidad de convertir la revisión en un proceso excesivamente complejo.
Su utilidad está en identificar qué aspectos necesitan un análisis más profundo antes de que el cambio entre en funcionamiento.
Producción y Medio Ambiente no deberían funcionar como áreas separadas
Muchas incidencias aparecen cuando la información sobre una modificación productiva permanece únicamente dentro del departamento que la impulsa.
Producción conoce la nueva línea.
Compras conoce al nuevo proveedor.
Mantenimiento sabe cuándo se sustituirá una máquina.
Pero el área responsable de Medio Ambiente recibe la información cuando el nuevo residuo ya existe.
Integrar estas áreas en la planificación permite anticipar las posibles consecuencias.
También facilita que una decisión operativa se analice desde distintas perspectivas antes de implantarse.
No se trata de que Medio Ambiente intervenga en todas las decisiones de producción o compra, sino de que exista un flujo de información cuando esas decisiones puedan modificar los residuos generados.
Cuanto antes se conozca el cambio, más sencillo será comprobar si la gestión actual sigue siendo adecuada.
Revisar antes facilita una mejor clasificación de los residuos industriales
Uno de los aspectos que puede verse afectado por las modificaciones productivas es la clasificación de residuos industriales.
Si aparece un nuevo material o cambia la composición de una corriente existente, no conviene asumir automáticamente que puede gestionarse exactamente igual que antes.
La revisión previa permite identificar si el nuevo residuo encaja dentro de los procedimientos existentes o si requiere un tratamiento diferenciado dentro de la propia operativa de la instalación.
Este análisis también tiene consecuencias prácticas.
Un nuevo flujo puede necesitar una zona específica de almacenamiento, una forma diferente de separación o una retirada distinta a la utilizada hasta ese momento.
Por eso, revisar la clasificación no debería considerarse únicamente una cuestión documental. Forma parte de la organización diaria de la gestión de residuos.
Revisar antes es más sencillo que corregir después
Una gestión ambiental industrial eficaz no debería limitarse a reaccionar ante los residuos que aparecen.
También debe ayudar a comprender cómo y por qué se generan.
Cada modificación de proceso ofrece una oportunidad para comprobar si la organización existente continúa funcionando correctamente.
Una revisión previa puede ayudar a detectar que una zona de almacenamiento será insuficiente, que aparecerá una nueva corriente, que habrá que modificar una retirada o que el cambio tendrá implicaciones sobre la separación de materiales.
Detectarlo antes permite incorporar esas necesidades a la planificación.
Detectarlo después obliga a resolverlas cuando la producción ya está en marcha.
Leonardo GR: apoyo en la gestión de residuos y las necesidades medioambientales de la industria
Leonardo GR acompaña a empresas industriales en la gestión de residuos y en distintas necesidades de consultoría medioambiental.
Cuando una empresa prepara una modificación de proceso, amplía su producción o incorpora nuevas materias primas, revisar previamente cómo puede afectar ese cambio a los residuos permite analizar si los procedimientos existentes continúan siendo adecuados.
Si tu empresa está preparando una modificación productiva y necesitas estudiar sus posibles implicaciones en la gestión de residuos, contacta con Leonardo GR para revisar las necesidades concretas de tu actividad.