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¿Qué implicaciones tendrá el fin de la condición de residuo para el papel recuperado en nuestro sector? #CRP18

El Ministerio para la Transición Ecológica está desarrollando una orden ministerial por la que se establecen los criterios para determinar cuándo el papel recuperado deja de ser residuo, con arreglo a la Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados. ¿Qué significa el fin de la condición de residuo? Según la legislación, un residuo lo es cuando necesita los controles existentes en la normativa para proteger el medio ambiente y la salud humana. En caso contrario se debe finalizar la condición de residuo para facilitar el reciclaje y la valorización de los materiales.

Para que un residuo deje de serlo, además de ser medioambientalmente seguro, tiene que tener mercado y demanda y cumplir con unos criterios técnicos y legales en cuanto a la calidad del producto.

Esta decisión, el fin de a condición de residuo para el papel y cartón recuperado, supone un hito para el sector con importantes repercusiones. Primero porque se avanzará hacia una economía circular. El papel recuperado pasará a ser considerado producto y no residuo, con lo que se le da un valor mayor como materia prima, que puede reintroducirse en el mercado, incrementando su ciclo de vida. Las empresas de gestión de residuos que se dedican a la recuperación de papel y cartón son de gran importancia para impulsar la economía circular y juegan un importante papel para alcanzar los objetivos de reciclaje que marca Bruselas.

Pero, además, una de las consecuencias más significativas de este fin de la condición de residuos para el papel recuperado es que las empresas que se dedican a la gestión de residuos verán reducirse de forma importante la carga burocrática y administrativa. Cuando un material es un residuos debe cumplir una normativa específica, por ejemplo la legislación de traslado de residuos (RD 180/2015). Con el cambio de condición esas cargas administrativas y legislativas desaparecen, que de nuestras instalaciones en lugar de salir un residuo saldrá un producto.

Además al quitar restricciones el reciclaje se hace más competitivo. Las duras cargas administrativas que pesan sobre el papel recuperado hace que sea un producto más caro y, en consecuencia, menos interesante para su consumo y para su exportación. A ello se une que también es más complicado invertir para mejorar su calidad, con lo que su competitividad frente al que se produce en otros países es menor. Con el fin de la condición de residuo, la industria podrá mejorar la calidad del papel recuperado e incrementar las tasas de reciclaje. Unas tasas que ya se sitúan en el 70% en España, cifra que solo supera Alemania en la Unión Europea.

Otra consecuencia será la gran oportunidad que se presenta para la profesionalización y dignificación de nuestra actividad. Este sector tiene una gran capacidad de innovación y es una actividad que sirve de modelo para otros flujos de residuos. Al dejar de ser considerado como residuo, el papel recuperado se convierte en un producto con más valor, ya que es un producto con un menor impacto medioambiental.

Por todo ello, no es de extrañar que el sector espere con gran impaciencia el fin de la condición de residuo del papel recuperado. Además de avanzar hacia una economía circular permitirá una puesta en valor de este producto y una mayor demanda.

Leonardo, Gestión de Residuos

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