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La gestión de residuos en las ciudades inteligentes

Las ciudades inteligentes o smart cities se caracterizan por ser más tecnológicas, eficientes y sostenibles. Son entornos diseñados para que sus habitantes puedan vivir de un modo más cómodo y limpio, en el que puedan hacer sus rutinas más fácilmente, optimizando todas las infraestructuras y con el menor impacto medioambiental posible.

Por ello, una gestión de residuos eficaz y eficiente se convierte en un aliado estratégico para ser una ciudad inteligente, ya que tiene una incidencia directa en la calidad de vida de los ciudadanos. Especialmente debido a la previsión de crecimiento de la población en las urbes. Hay que tener presente que los residuos urbanos representan el 50% de los deshechos globales que se generan y son los responsables de alrededor de un 70% de los gases de efecto invernadero.

Existen diferentes soluciones innovadoras en el campo de la gestión de residuos y todas con un mismo objetivo: un entorno más limpio, con menos residuos y que sea un sistema sencillo de implantar, para que a los ciudadanos, a las empresas e instituciones les resulte fácil y cómodo hacerlo.

Por ejemplo, utilizando el Internet de las Cosas (IoT) y el Big Data se puede mejorar en eficiencia, en reducción de costes y en un menor impacto medioambiental. ¿Cómo? Con contenedores subterráneos conectados con sensores con el sistema de gestión para informar de cuando están llenos. Así optimizaremos las rutas de recogida y evitaremos desbordamientos en nuestro parque de contenedores. Con esa gestión de datos se mejora la logística de la gestión de residuos y además el impacto medioambiental se reduce de manera significativa: menos emisiones de CO2 a la atmósfera y menos ruido por parte de los camiones de recogida, así como una reducción de los costes y una gestión de recursos más eficiente.

La gestión de residuos en las smart cities

Otro sistema de gestión de residuos para una ciudad inteligente es la recogida neumática, consistente en sistema de tuberías subterráneas que conectan directamente con el centro de reciclaje. Este sistema reduciría a cero el impacto visual, sería mucho más higiénico y además se eliminarían los camiones de recogida con el consiguiente descenso de emisiones de CO2 a la atmósfera. Además, gracias a esta tecnología es posible monitorizar en tiempo real el sistema con el fin de mejorar el mantenimiento y detectar posibles incidencias.   

Y, por supuesto, la implantación de los modelos de economía circular, basados en reducir, reutilizar, reparar y reciclar los residuos en un círculo continuo son claves para el desarrollo de una ciudad inteligente. Para incentivarlo en algunos países europeos se ha instalado un sistema de pago por generación de residuos. Así, a cada usuario se le asigna un coste por la cantidad real de residuos generados, con lo que la ciudadanía se siente más motivada para apostar por el reciclaje y la reducción de residuos.

Ejemplos como estos sirven de base para una gestión de residuos más eficaz y más sostenible, clave para sentar las bases de una ciudad inteligente. Las nuevas tecnologías ofrecen múltiples posibilidades para lograr un cambio en el modelo de ciudad y así acabar con los desequilibrios que en ellas se generan y a la vez reducir su huella medioambiental.

Leonardo, el arte de gestionar residuos

 

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