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Impactos ambientales y económicos de la valorización energética de residuos

La valorización energética de residuos es un proceso que minimiza el volumen de estos mediante su combustión. Este proceso genera una energía que puede aprovecharse para calentar agua, que su utiliza para calefacción o como generador de vapor para usos industriales, y para generar electricidad.

Dentro de lo que se entiende como una buena gestión de residuos, la valorización energética ocupa un lugar prioritario. Sobre todo frente a la eliminación en vertedero, que está considerada como muy peligrosa y como una opción que debe ir, sino desapareciendo, si que reduciéndose considerablemente. De hecho, uno de los objetivos de la Unión Europea es que se limiten el vertido total de residuos municipales en vertederos al 35% en 2020. En la actualidad, en España está cerca del 60%, de los que casi la mitad se depositaron sin tratamiento previo. Unas cifras muy alejadas de las de muchos países europeos que prácticamente han eliminado la opción de vertido y han desarrollado fuertemente la valorización energética.

Esto se traduce, además en una lucha contra las emisiones de gases de efecto invernadero muy efectiva. Se estima que las emisiones netas de la eliminación en vertedero son un 175% mayores que las de la valorización energética.

Papel de la valorización energética

El principal papel de la valorización energética es poner en valor un recurso que, de otra manera, se convertiría en residuo. Siguiendo la regla de las 3R, una vez se ha potenciado la reducción y el reciclado, aún quedan unos residuos que pueden ser útiles como energía. Así nos acercamos al objetivo de residuos cero, con la consiguiente reducción del impacto de estos en el medio ambiente:

  • Se ocupa menos superficie, ya que las plantas de valorización no necesitan tanto espacio.
  • El riesgo de contaminación de las aguas es mínimo.
  • Las plantas de valorización están sujetas a un estricto control ambiental.

Además la valorización energética puede ser un elemento más para ayudar a incrementar la autosuficiencia energética de España. Según un estudio sobre ‘Los impactos socio-económicos y ambientales de la valorización energética de los residuos urbanos en España y Andorra’, elaborado por la Asociación de Empresas de Valorización Energética de R.S.U (AEVERSU), España estaría asumiendo un déficit anual en su balanza comercial de casi 41.000 millones de euros por la compra de energía que no somos capaces de generar.

Además al existir otra fuente de energía eléctrica los precios de la electricidad resultarían más competitivos.

A ello se une que esta es una actividad que genera anualmente ingresos por valor de 273 millones de euros y tiene un valor añadido bruto de 90 millones. Además, la valorización energética en la actualidad emplea directamente a más de mil trabajadores. Tampoco es desdeñable la capacidad de arrastre que tiene la valorización energética. Por cada millón de euros de ingresos genera 1,4 millones de euros adicionales de ingresos indirectos e inducidos. Y por cada millón de euros de valor añadido bruto, se generan 1,3 millones adicionales. Además por cada empleo directo se crean más de 1,4 indirectos. Y estas cifras pueden duplicarse si se alcanzan los objetivos marcados en el horizonte de 2020.

La valorización energética de los residuos, lejos de ser una alternativa peligrosa, es una opción que contribuye a la protección del medio ambiente y, también, al desarrollo económico. Y dentro de una buena gestión de residuos debe ser una alternativa más, junto al reciclado para ser más eficientes y eficaces en la lucha contra el cambio climático.

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