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Residuos de embalaje en centros logísticos: cómo organizar su gestión

Los residuos de embalaje en centros logísticos se generan de forma continua con la entrada de mercancías, la reposición y la preparación de pedidos. Cartón, film estirable, flejes y palets deben retirarse de las zonas de trabajo sin obstaculizar la circulación de personas, carretillas o vehículos de carga. Para organizar su gestión, necesitas coordinar la separación de materiales, los puntos de depósito, el espacio disponible y las recogidas.

Colocar contenedores es solo una parte del trabajo. Antes conviene identificar dónde aparecen los embalajes, cuáles pueden seguir utilizándose y qué recorrido deben realizar los residuos hasta su retirada. Estas decisiones permiten integrar su gestión en la actividad diaria del almacén.

Dónde se generan los residuos de embalaje en centros logísticos

Las necesidades de recepción, preparación de pedidos, devoluciones y expedición pueden ser diferentes. Cada zona tiene su propio ritmo de trabajo y genera materiales en distintos momentos.

Empieza por observar qué ocurre en cada operación. Al desembalar mercancías pueden aparecer cajas, film y flejes; en otras áreas pueden acumularse palets o embalajes procedentes de devoluciones. Lo relevante es comprobar qué sucede en tu instalación, sin dar por hecho que todos los puntos necesitan la misma solución.

Durante esta revisión, identifica:

  • Qué materiales se generan en cada zona.
  • En qué momentos del turno se acumulan.
  • Dónde se depositan actualmente.
  • Quién se encarga de trasladarlos al almacenamiento temporal.
  • Qué dificultades aparecen durante ese recorrido.

Distingue también los embalajes que siguen siendo utilizables de los que ya se descartan. Un palet que puede continuar en uso necesita un espacio y una organización diferentes de los destinados a los residuos. Su clasificación concreta dependerá del material, su estado y el destino previsto.

Cómo organizar la separación de cartón, film, flejes y palets

La separación debe responder a los materiales presentes en el almacén y a las condiciones del servicio de gestión. Antes de establecer qué se deposita en cada contenedor, acuerda con el gestor las fracciones que deben mantenerse diferenciadas y las condiciones de recepción.

Cartón y film estirable

Si el cartón y el film se generan juntos al desembalar mercancías, conviene estudiar cómo separarlos en ese mismo punto. Dejar esta decisión para después puede obligar a revisar mezclas que ya se han trasladado a otra zona.

Las instrucciones deben indicar qué materiales admite cada depósito. No basta con colocar un recipiente y esperar que todo el personal interprete su uso de la misma manera.

Flejes y otros materiales de embalaje

Los flejes y los elementos auxiliares del embalaje también deben tener un destino definido. Confirma qué circuito les corresponde según sus características, en lugar de incorporarlos automáticamente al contenedor más próximo.

Si aparece un material que no estaba previsto, establece a quién debe consultarse. Así, el personal puede resolver la duda antes de mezclarlo con otras fracciones.

Palets y elementos reutilizables

Organiza por separado los palets que continúan en uso y aquellos que se han descartado. Esta distinción ayuda a evitar que los elementos reutilizables terminen en la zona de residuos o que los deteriorados vuelvan al circuito operativo por error.

La separación debe resultar comprensible también para los equipos temporales y las empresas externas que trabajen en el centro.

Contenedores: capacidad y ubicación según la operativa

Un contenedor puede ser adecuado para el material y, aun así, funcionar mal dentro del almacén. Si está demasiado lejos, obliga a realizar desplazamientos adicionales. Si ocupa una zona de paso, interfiere con la circulación. Si su capacidad es insuficiente, puede llenarse antes de la siguiente retirada.

Para elegir su ubicación, revisa conjuntamente los puntos de generación y los recorridos de personas, equipos de manutención y mercancías. Valora tanto el depósito inicial como el traslado posterior hasta la zona de recogida.

Estas preguntas ayudan a concretar las necesidades:

  • ¿Qué áreas concentran más embalajes y en qué momentos?
  • ¿Qué fracciones requieren depósitos diferenciados?
  • ¿Dónde puede organizarse el almacenamiento temporal sin comprometer la operativa?
  • ¿Cómo se trasladan los residuos desde cada puesto?
  • ¿Qué espacio necesita el servicio de recogida para acceder y trabajar?

La capacidad debe responder al volumen que se acumula entre retiradas, teniendo en cuenta las variaciones de actividad. Un sistema suficiente durante una semana habitual puede quedarse corto durante una campaña.

Con esta información pueden estudiarse distintos tamaños de contenedor, cambios de ubicación o medios de compactación cuando proceda. No existe una configuración válida para todos los centros logísticos: cada alternativa debe encajar con los materiales, el espacio y la organización del trabajo.

Recogidas adaptadas al ritmo del almacén

La generación de residuos puede cambiar con las recepciones, las expediciones, las promociones o la estacionalidad. Por eso, conviene revisar la frecuencia de retirada cuando cambia la actividad.

Observa cómo llegan los contenedores al momento de recogida. Si se llenan demasiado pronto, revisa cuánto material se genera y dónde se concentra. Si apenas se utilizan, comprueba si su ubicación y capacidad responden a las necesidades de esa zona.

No siempre es necesario aumentar el número de servicios. En ocasiones, el ajuste puede consistir en redistribuir los puntos de depósito, modificar la capacidad disponible o coordinar mejor el traslado interno de los residuos.

También debes acordar horarios y condiciones de acceso. Una recogida necesita encajar con el movimiento de vehículos y con las operaciones de carga y descarga.

El criterio debe combinar volumen, características de los materiales, capacidad disponible, condiciones de almacenamiento aplicables y accesibilidad. Si prevés un pico de actividad, comunícalo con antelación para valorar los ajustes necesarios.

Instrucciones claras para mantener la separación

Una organización bien planteada necesita pautas que puedan aplicarse durante cualquier turno. El personal debe saber dónde depositar cada material, qué hacer cuando un contenedor está lleno y a quién avisar si aparece una incidencia.

Puedes apoyar estas indicaciones con señalización visible y ejemplos de los embalajes que realmente se generan en el centro. Conviene que los nombres utilizados sean coherentes entre las zonas de trabajo y el almacenamiento temporal.

Define también quién supervisa los puntos de depósito y quién coordina las retiradas. Cuando estas funciones quedan sin asignar, resulta más difícil detectar a tiempo una acumulación o resolver una duda de separación.

Separar correctamente facilita la clasificación posterior y las opciones de recuperación de los materiales. Las instrucciones deben ajustarse al circuito acordado con el gestor, evitando mezclas que dificulten su aprovechamiento.

Qué información preparar antes de solicitar un servicio

Para organizar la recogida o revisar el servicio actual, reúne información que permita entender cómo funciona tu centro. No necesitas disponer de cifras exactas desde el primer contacto, pero sí distinguir entre datos registrados y estimaciones.

Prepara estos elementos:

  • Materiales y origen: qué residuos se generan y en qué operaciones.
  • Cantidades aproximadas: volumen habitual y variaciones por campañas o temporadas.
  • Espacio disponible: puntos de generación, zonas de depósito y almacenamiento temporal.
  • Medios existentes: contenedores, equipos y sistemas de compactación, si los hay.
  • Servicio actual: frecuencia de retirada y dificultades observadas.
  • Accesos y horarios: condiciones para realizar la recogida y restricciones operativas.

Añade las incidencias que quieras resolver: contenedores que se saturan, recorridos internos demasiado largos o mezclas frecuentes. Esta información permite orientar la valoración hacia las necesidades concretas del almacén y definir qué conviene comprobar en una visita técnica.

Gestión de residuos de embalaje con Leonardo GR

Si necesitas organizar los residuos de embalaje de tu centro logístico, el punto de partida es valorar cómo se relacionan la separación, el espacio disponible y las retiradas.

Leonardo GR ofrece servicios de gestión de residuos no peligrosos para empresas, incluidos materiales de embalaje del sector logístico y de distribución, como film, flejes, palets y cartón, con frecuencias adaptadas a los picos de actividad.

Consulta el servicio de gestión de residuos no peligrosos de Leonardo GR y solicita una valoración para organizar los contenedores y las recogidas según las necesidades de tu centro logístico.


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