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El sector del plástico impulsa la economía circular y el reciclado

El plástico constituye uno de los mayores problemas medioambientales en la actualidad. Europa produce anualmente cincuenta millones de toneladas de plástico de las que solo se recicla el 7%. El resto se abandona y muchas veces acaba en los mares y océanos, con las graves consecuencias que eso genera.

Sin embargo, el plástico es uno de los materiales que, con una buena gestión de residuos, más posibilidades ofrece para reintroducirse en la cadena productiva dada su versatilidad.  

El sector del plástico impulsa la economía circular y el reciclado

Por ello, el sector del plástico está impulsando diversas soluciones encaminadas a la economía circular y el reciclado. El objetivo principal es aumentar las tasas de reciclaje, la eficiencia en la gestión de residuos y en el uso de estos recursos y alcanzar la circularidad. 

Una de esas iniciativas es el proyecto Economía Circular de Aimplas. Este instituto tecnológico valenciano está investigando como mejorar las propiedades y la calidad del plástico reciclado, nuevas aplicaciones, el ecodiseño y el control ambiental, la valorización de los residuos y la creación de materiales sostenibles. 

Además, la industria ha incrementado su apuesta por la I+D+i para desarrollar proyectos innovadores. Por ejemplo un tramo de carreteras de la Comunidad de Madrid asfaltado con una mezcla elaborada con residuos de perchas, tapones, envases o neumáticos, que es mucho más resistente que el asfalto convencional y mucho más sostenible.  O el reciclado de las cajas de plástico empleadas para transportar alimentos frescos, como el pescado. Su transformación en plástico reciclado de alta calidad permite fabricar envases en contacto alimentario, que reducirá hasta un 80% la presencia de estos envases en el vertedero.

A ello se unen las investigaciones para aprovechar los residuos generados por otras industrias, como restos de pescado, aves, suero de leche, residuos cítricos entre otros, que pueden ser valorizados como nuevos recursos. Estos nuevos recursos se pueden convertir en envases, como recubrimientos comestibles o aditivos para fabricar plásticos ignífugos. 

Fibras para ropa, pipetas de laboratorio, piezas para vehículos, material para la industria aeronáutica… las posibilidades del plástico son inmensas. Por ello el sector está trabajando para eliminar su mala imagen y demostrar que puede ser uno de los principales impulsores de la economía circular y el reciclado. 

Y a nivel internacional, 250 empresas, que representan el 20% de la producción de embalajes plásticos del mundo, se han comprometido a que en 2025 el 100% de esos plásticos sea reutilizable, reciclable o convertible en compost. Es el bautizado como Compromiso Global por la Nueva Economía de los Plásticos, que persigue crear una economía circular y avanzar hacia un modelo en el que prime la reutilización.

El plástico puede ser un material fantástico si se utiliza de manera responsable y, al final de su vida útil se hace una correcta gestión de residuos para aprovechar su valor, mejorar su circularidad y evitar que acaben en el vertedero o perjudicando al medio ambiente. Sus características y las distintas aplicaciones que tiene en nuestra vida le permite desempeñar un papel importante en la ruta hacia un futuro más sostenible y eficiente.

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